Las normas que requiere tu plan y por qué hay que ser un esclavo.

Al iniciar un nuevo proyecto aparecerán nuevas y llamativas oportunidades que tal vez nunca las vas a poder realizar. Para que tu plan funcione requiere que te hagas un esclavo de él.

Con este breve artículo podrás absorber está mentalidad en menos de dos minutos.

Esclavo de tu plan

Aparecerán tentaciones en el camino, tan seguro como mañana sale el sol. Pero el éxito no favorece a los que un día eligen un proyecto y al siguiente otro. Muchas veces en el proceso no tendrás ganas de trabajar o incluso pensarás que te has equivocado y aunque lo hayas hecho ya no puedes dar marcha atrás.

Para bien o para mal eres esclavo de tu plan y la única forma de liberarte es llegar hasta el final. Cuando hayas terminado podrás elegir entre todas las tentaciones que quieras. Por eso antes de comprometernos tenemos que estar muy bien informados, no escatiméis esfuerzos en haceros listos.

esclavo de tu plan

Cuanto más listos, mejores seremos para tomar decisiones de las que nos haremos sus esclavos. Cada nuevo curso, proyecto o libro que compremos requiere el compromiso de terminarlo. Por que sólo así funciona el éxito.

Evita las dudas

Si recuerdas en mi último post hablaba de ser vago, está bien eliminar las tareas menos importantes, si dejamos que se nos cuelen otros asuntos en la lista de prioridades la duda sobre que hacer se nos aparecerá a la hora de hacer el trabajo.

Deberíamos empezar cada día sabiendo exactamente cuales van a ser nuestras prioridades y eso no hablo de ponerlo por escrito. Puede ser una herramienta útil, pero es secundaria por que el mundo se mueve y va evolucionando. Como contaremos al final habrá que ir revisando el plan.

Tener dos objetivos principales por hacer puede hacer que incumplas a los dos, decide cual es el principal.

Disciplina interna o externa

Sinceramente creo que la mayoría de planes que marcan la diferencia son los que nos auto-impongamos a nosotros mismos: ejercicio, auto-educación, proyecto…

Llevar a cabo todos estos planes día tras día requiere disciplina y generalmente no hay nadie que nos obligue a ello. Ser esclavos de nuestro propio plan requiere que tengamos esa auto-disciplina y por eso no es aconsejable tener más de uno a la vez: Adiós a un mito de la autoayuda (21 días crear hábitos).

Aún así se puede sacar partido de la motivación externa con métodos poco convencionales, como pagar a un coach o prometerle a alguien serio de dar dinero a uno ONG si incumples tu plan.

No tener auto-disciplina exige que nos atemos a la presión externa, como por ejemplo matricularse a la escuela i conseguir un trabajo dónde estarás obligado a cumplir.

Revisar el plan

Aunque seamos unos esclavos del plan, también seríamos unos necios si no pudiéramos implementar mejoras en el. Un emprendedor al que sigo contó un historia sobre productividad que me gustó mucho:

Él se pone cinco objetivos que cumplir cada día en su trabajo, cuando ha terminado tiene fiesta. Él preguntó a la audiencia, “Qué harías vosotros al terminar?” Los asistentes respondían: “Trabajar más”, “leer”, “jugar a la play”. El empresario respondió “Muchas veces lo que hago es pensar“.

Esta idea me gustó mucho y cuando tengo tiempo de recreo me gusta pensar sobre lo que estoy haciendo y sobre toda mi vida en general. Debemos vernos a nosotros mismos con dos roles: uno es la hormiga productora y la otra es un planeador.

Estos dos trabajos no se deben de ejecutar al mismo tiempo. Como hemos dicho; tenemos que ser unos esclavos del plan, pero podemos observarlo por encima y hacer mejoras cuando no estemos trabajando.

Esto es todo por hoy, espero que os sea útil para ejecutar vuestro programa con éxito.

 

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